Últimamente evité publicar todo tipo de informe sobre el conflicto campo-gobierno por estar saturado de ella, por no entender ni creerle a nadie, por dudar de todos los personajes que han aparecido mostrándose portadores de la luz y la verdad, mientras los actos de sus pasados se encuentran cubiertos de penumbras, relacionados con gente de, al menos, dudosa reputación, y envueltos en negociados turbios.
Por donde se mire se encuentra un circo y hasta a veces montado de manera casi infantil. Hay luchas de poderes en formas ridículas, violentas, pacíficas y hasta inútiles, y todo por lograr adueñarse de la riqueza del condenado pueblo que, y tal vez sea como decía Tato “algo de culpa tenemos todos”, poco colaboramos entre nosotros como para mejorar la situación.
Estamos en un país extremadamente rico en comparación de otros y desde su nacimiento la codicia de quienes están a la cabeza lo han ido sometiendo a su antojo, aprovechándose en forma descarada de su riqueza y la generada por la propia gente. “Hay que dejar de robar al menos por cuatro años para crecer”, nos dijo Barrionuevo en una sínica forma de sinceramiento ante las cámaras, pero es verdad.
En un país donde se sospecha que la lucha entre federales y unitarios nunca terminó, ni terminó el feudalismo, ni hasta la colonización, escucho hablar a nuestros representantes de división de riquezas, de un país justo, de una puja unánime por el crecimiento, cuanto se los ve cometiendo las más aberrantes, inconstitucionales, ilegales y bajas maniobras a favor de uno u otro poder a cambio de la obtención de más riqueza, o peor aún, de salvar su “cuello”.
La hipocresía a la que estamos acostumbrados nos está destruyendo y no hay indicio alguno para poder erradicarla. Vuelven viejos políticos que creíamos a un lado del camino pero que sin embargo nunca lo abandonaron, y lo que es peor, se creen portadores de la bandera, la que me recuerda la estrofa:
"Ay si viviera Belgrano!
Cuantos de estos mataría,
Y solo se escucharía,
¡Lo hago por ti Patria Mía!"
Yo sigo teniendo esperanza, viviendo diariamente, luchando junto a ustedes en este país de la mejor manera que puedo. Intento tomar las mejores decisiones en ese emblemático cuarto oscuro, del cual el mismo adjetivo viene lamentablemente a transformarse en una extensión aplicada a cada gobierno. Y tal vez, como postié otras veces, haya algo de iluminación en los que nos gobiernan y aunque más no sea para “no quedarse sin la gallina de los huevos de oro” hagan algo sensato por su gente.
Amigos, no estoy ni con el gobierno, ni con el campo, ni con quien monte un nuevo caballo. Solo quiero que algún día cada uno de nosotros piense en el que tiene al lado y se de cuenta que la unica forma de crecer es cuidándonos entre nosotros en comunidad.
Charly García dijo: ”Este país es una gran orquesta en la que cada uno quiere ser solista”
El día de hoy vimos una demostración del funcionamiento de la democracia. Como debe ser, el senado debatiendo una ley que afecta a cada sector. En este punto caben los pensamientos de desconfianza, hijos de la costumbre de ver por nosotros mismos el sometimiento de los poderes ante los poderosos, y caben las preguntas "desde qué lugar se nos están aprovechando?" y la verdad es que hoy no serían más que sospechas; "el vicepresidente será un candidato fuerte para el 2011?" esa respuesta tampoco la tenemos. Podemos sospechar o confiar en la sinceridad de nuestros representantes, pero hay, al menos así lo veo, una sensación de descompresión a una situación límite, basada en la práctica de la democracia y si fue una puesta de escena o no habrá que verlo con el correr del tiempo. Todos esperamos que no haya sido así.
Solamente queda seguir trabajando con la esperanza de que si esto fue una demostración del funcionamiento correcto del gobierno no sea la única.
Ojalá Charly que algún día todos miremos la misma partitura.